Nouvelle Calédonie, série L, session 1998
Nouvelle Calédonie, série ES-S, session 1998

 

Nouvelle Calédonie, septembre 1998, série L

Série L
Coefficient 4

Compréhension écrite
Expression
Compétence linguistique

14

Traduction

6

 

Cosas de la pedagogía

Hacia 1972, cuando Manuel vio que pasaban los años, que Esteban entraba en la adolescencia y que no le llegaba el lenguaje ni con él el uso de razón, decidió hacer lo único que sabía: señalarle las cosas con el dedo y pronunciar sus nombres exagerando la boca en cada sílaba: ga-to, ca-mi-no, na-ran-jo. Esteban miraba el dedo, la boca y los objetos con los belfos pasmados1 y los ojos mórbidos, y sin ningún indicio aparente de luz en sus tinieblas de estupor. Ante el fracaso de aquel método pedagógico, y ya con la sospecha de si no tendrían un hijo menguado2, acordaron mandarlo para la escuela, por si allí pudieran hacer algo por él. Todas las mañanas, salía muy repeinado y animoso al camino con un cabás de latón3...
Don Pedro Sánchez, el maestro, le asignó la última fila de pupitres, bajo la foto divulgativa de un conejo con mixomatosis en un campo de lavanda silvestre y junto a un cartelito de cartón donde ponía : "Albacete", y Esteban se pasaba allí las horas, trajinando4 las cosas del cabás o mirando alrededor con el mismo inalterable asombro del primer día. La escuela quedaba en el piso bajo de una casa privada, y como a don Pedro le gustaba montar a caballo con la fresca5, y como para entrar en la cuadra6 debía pasar forzosamente por el aula, ocurría que a veces, si se retrasaba, irrumpía en la clase montado en el caballo, y alguna mañana aprovechaba ya para examinar desde la montura los deberes, o pasar lista, o tomar la lección. "i Esteban Tejedor Estévez! ", gritaba, y Esteban se levantaba entonces y saludaba a lo militar, tal como su padre le había enseñado que hacía él en su época de soldado. Don Pedro, que era mutílado de guerra y que tenía un ojo tuerto y una mano ortopédica, dividía la clase en zona nacional y zona republicana. Unos eran los listos y los otros los torpes7 , y todos empezaban de republicanos menos él, cuya misión consistía precisamente en liberar de la ignorancia a la zona rebelde. Y a los primeros en pasar les concedía los nombres de Ceuta y Melilla8. Después, al final de curso, quienes acabaran de republicanos suspendían, y los otros aprobaban, según la ciudad así la nota. En aritmética, sin embargo, calificaba9 con unas piedrecitas de río que nadie sabía de dónde se procuraba y que eran inimitables por la forma lenticular y por su transparencia encendida por vetas azules de luz. A quien se aprendía bien la lección le daba una piedrecita, y a quien no, se la reclamaba con la mano ortopédica, y si no tenía ninguna, se la apuntaba al debe10. "¡A ver, voluntarios para la lección!", decía don Pedro. Pero ocurría que los alumnos más aventajados no se animaban a salir por no arriesgarse a perder alguna de sus muchas piedrecitas, y los medianos tampoco porque, si tenían por ejemplo cuatro, era más fuerte el miedo a quedarse con tres que la esperanza de llegar a cinco, de modo que al final siempre acababan saliendo los que, al no tener nada, nada tenían tampoco que perder. Meses hubo en que no lograban desatascarse11 de la misma lección. ¡Cosas de la pedagogía! Había allí escolares mezclados de todas las edades, algunos de hasta dieciocho y veinte años, y otros de cinco y seis, y todos con el cartelito de su ciudad y con sus guijarros12 transparentes y azules. A Esteban, por caridad, don Pedro le adjudicó la ciudad de Albacete y le dio una piedrecita para todo el año, que él llevaba sonando en el cabás y que enseñaba a todo el mundo, avaro y orgulloso, y con la mano sucia a medio abrir.

Luis LANDERO, Caballeros de fortuna, Tusquets, 1994.

Notes
1. Los belfos pasmados, con expresión estúpida en la boca.
2. Un hijo menguado, un enfant anormal.
3. Un cabás de latón, un cartable en laiton.
4. Trajinando, inf. trajinar ; ici, farfouiller.
5. Con la fresca, à la fraîche.
6. La cuadra, l'écurie.

7. Los listos, los buenos alumnos; los torpes, los malos.
8. Ceuta y Melilla, dos ciudades españolas de Marruecos donde se inició el levantamiento franquista en 1936.
9. Calificar, évaluer.
10. Se la apuntaba al debe, le quitaba un punto.
11. Desatascarse, se dépêtrer.
12. Los guijarros, las piedrecitas.

I Compréhension du texte.

1. ¿Quién era Esteban ?
2. ¿Cómo calificaba el maestro, según las asignaturas ?

II Expression personnelle

1. Haga el retrato de don Pedro Sánchez.
2. ¿Qué opina usted de la manera de enseñar del maestro?
3. Apoyándose en el texto muestre usted cómo la guerra civil del 36 sigue presente en las mentalidades de los españoles de los años 70.

III Version

Depuis : "¡Esteban Tejedor Estévez!", gritaba... jusqu'à : "así la nota."


 

 Nouvelle Calédonie, septembre 1998, Série ES - S

 
Série ES - S
Coefficient : 3

Compréhension écrite

6

Expression

8

Compétence linguistique

6

 

Madre

Madre no era una mujer alegre. La recuerdo a menudo silenciosa, enfrascada en oscuros pensamientos que nunca quiso compartir, santiguándose1 a la menor ocasión, gimiendo sola en su alcoba hasta que las luces del alba terminaran por vencer su persistente incapacidad de conciliar el sueño. Nunca fue demasiado cariñosa conmigo, pero yo sabía que, a su manera, me amaba. Todo en ella era privacidad2 y secreto. Cuando yo enfermaba, permanecía la noche en vela junto a la cabecera de mi cama, repitiendo para sí una retahíla de jaculatorias3. Cuando algo les ocurría a mis dos hermanos, su preocupación se concretaba en llamar a un médico. Conmigo era la entrega4 total.
Sabía que me quería y aunque nunca pude cruzar el umbral5 de su atormentado mundo, intenté en todo momento corresponderle con mi cariño. La ayudaba en los trabajos de la casa, devanaba madejas6, o bordaba, con la mejor voluntad, una esquina cualquiera de las labores en las que ocupaba su tiempo. Otra demostración de afecto no hubiera sido comprendida. Desde la muerte de mi padre, Madre se había encerrado en ese extraño universo que le negaba el reposo. Parecía como si hubiese sellado un pacto con el silencio y la melancolía, pero, a veces, cuando mencionaba a su familia, el rubor se señoreaba7 de sus mejillas, sus ojos despedían fuego, y yo comprobaba aliviada8 que, en contra de las apariencias, la sangre discurría por sus venas como en el resto de los mortales.
Nunca los nombraba individualmente. No hablaba de sus padres, de sus hermanos, de sus tíos. Decía familia y, al mentarla, la emprendía a pisotones contra escarabajos y cucarachas9.
La casa estaba llena de cucarachas, y eran muchas las veces que Madre maldecía a su familia. Fue así como, desde pequeña, establecí una relación estrecha entre familia y cucarachas, y adquirí, con el correr de los años, la firme convicción de que aquélla era la responsable directa de nuestra pasada indigencia y de nuestra actual parquedad de recursos10. Sin embargo, el día en que mi madre logró vender el último terreno que le ligaba a su familia, esperé inútilmente alguna alusión a reformas, compras o tan siquiera un buen almuerzo. Las paredes desconchadas11 podían esperar, las grietas serían trampeadas con masilla12 y mis hermanos seguirían asistiendo a la vetusta escuela del barrio. Nada había cambiado pues, a excepción del hecho, sin consecuencias, de que antes fuéramos pobres y ahora hubiésemos ascendido a la categoría de modestos.
Pero los planes de mi madre iban más allá de guardar los fajos de billetes en un cajón13, como se me ocurrió al principio, y esperar aliviada la llegada de la vejez. Todo, hasta el último céntimo de la venta, tenía un destino prefijado desde hacía muchos años, algo que, para ella, parecía revestir una importancia capital. Cuando me enteré de que la única beneficiaria de la transacción iba a ser yo, enmudecí de asombro14. Sin embargo, era tan insólita la luz que alumbró de pronto sus ojos verdes que no me atreví a negarme.
–Irás a la Universidad– dijo.
Hablaba de Medicina, Derecho, Letras... Anotaba cifras en su libreta de cuentas. Sumaba, restaba, dividía. Todo estaba calculado y decidido. A mis hermanos, en compensación, les dejaría la casa. A mí me construiría el futuro.

Cristina, FERNÁNDEZ CUBAS, Los altillos de Brumal, 1992.

Notes
1. Santiguarse, se signer.
2. Privacidad, intimidad.
3. Retahíla de jaculatorias, une kyrielle de prières.
4. Entrega, dévouement.
5. Cruzar el umbral, franchir le seuil.
6. Devanar madejas, dévider des écheveaux.
7. El rubor se señoreaba de sus mejillas, la rougeur s’emparait de ses joues.
8. Aliviada, soulagée.
9. Al mentarla, la emprendía a pisotones
contra escarabajos y cucarachas, en
l’évoquant, elle s’en prenait aux scarabées


et aux cafards qu’elle écrasait d’un pied
rageur.
10. Nuestra parquedad de recursos, la faiblesse de nos ressources.
11. Paredes desconchadas, murs décrépits.
12. Las grietas serían trampeadas con masilla, les fissures seraient dissimulées par du mastic.
13. Fajos de billetes en un cajón, liasses de billets dans un tiroir.
14. Enmudecí de asombro, je restai muette d’étonnement.

Compréhension du texte. (6 points)

1.¿ Quién es el narrador ? ¿Qué está evocando en este fragmento ?
2.Valiéndose de elementos precisos sacados del texto, caracterice la condición económica de la familia.

 Expression personnelle (8 points)

1. Analice detalladamente el carácter de la madre.
2. Estudie las reacciones y los sentimientos de la narradora frente a su madre.
3. Basándose en las siguientes frases :
– «Irás a la Universidad – dijo» (l. 37).
– «Todo estaba calculado. A mis hennanos, en compensación, les dejaría la casa. A mí me construiría el futuro» (l. 30 - 40), diga lo que le inspira a usted la decisión de la madre.

Compétence linguistique (6 points)

1. Indiquez l'autre construction possible des expressions soulignées dans les phrases suivantes :
«Nunca los nombraba individualmente» (l. 18).
« Nada había cambiado pues...» (l.28-29).
2. Réécrire la phrase ci-après en I'exprimant au présent :
«Sabía que me quería y, aunque nunca pude cruzar el umbral de su atormentado mundo, intenté en todo momento corresponderle con mi cariño» (l. 9 - 1 0).
3. Compléter la phrase suivante tout en respectant le contexte :
«Irás a la Universidad cuando...»
4. Remplacer la structure soulignée par une autre equivalente :
«Cuando me enteré de que la única beneficiaria de la transacción iba a ser yo...» (l.34 - 35).
5. Traduire depuis «La casa estaba llena de cucarachas...» (l. 21) jusqu’à : «... y de nuestra actual parquedad de recursos» (l. 25).