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Sujet des séries ES-S, Amérique du Nord
Sujet de la série L, Amérique du Nord
Sujet des séries ES-S, Métropole (septembre)
Sujet de la série L, Métropole (juin)
Sujet des séries ES - S, Métropole (juin)
Sujet de la série L, Antilles - Guyane (juin)
Sujet des séries ES - S, Antilles - Guyane (juin)
Baccalauréat technologique, Métropole (juin)
Baccalauréat technologique, Antilles Guyane (juin)
Sujet commun aux séries SMS - STI - STL - STT (CG et IG) et LV1 renforcée, séries STT (ACA et ACC) (juin)
Sujet des séries ES-S, Amérique du Nord
Série ES - S Coefficient 3
Compréhension écrite
6 Expression
8 Compétence linguistique
6
Un hijo fuera de lo común Doña Benigna le revela a su esposo don Eladio las sorprendentes facultades ópticas de Crescencio su hijo.
- ¡Pero eso es un disparate, querida!- fue el primer comentado del escribano1.
- Que te digo que no; que el chico tiene unos ojos que taladran2. Si te parece, en cuanto se despierte de la siesta podemos hacer una comprobación. Aunque con mucho tacto; la criatura parece como si no le diera importancia al fenómeno y pienso que sería peligroso asustarle.
- Por supuesto. Si es verdad lo que me cuentas, que sigo sin podérmelo creer...
Pasadas las cinco apareció en el salón Crescencio; venía con los ojos cargados y saludó con cierta sorpresa a su padre.
- ¡Hola, papá! ¿Es que hoy no tienes comité?
- Lo he dejado; ya no les soy necesario. Además, debo ocuparme de la notaría. Poco a poco hay que volver a la normalidad.
- Entonces, ¿podré ir al cine esta tarde?
- Si es el de aquí al lado, conforme.
- ¡Estupendo! Voy a llamar a Rafael, para que venga a buscarme.
Cuando regresó del teléfono, don Eladio sostenía en la mano un gran sobre3. Sin darle importancia, se lo entregó a su hijo.
- Vamos a ver, jovencito - bromeó -. ¿Puedes decirme lo que hay dentro de este sobre?
Crescencio la miró con desgana4.
- La escritura de constitución de una sociedad limitada. La tapa5 es de las que usas en la notaría; el número, el cuatrocientos cincuenta y siete ; la sociedad se llama Textil Egara.
El notario no pudo disimular un gesto de asombro. Se puso en pie y dio unos pasos, para detenerse después frente al muchacho.
- Me ha contado tu madre que adivinas la ropa interior de las personas dijo, con cierta vacilación en las palabras.
- No es que la adivine; la veo.
- ¿Ah, sí ? Entonces dime, ¿qué llevo debajo del traje ?
- Una camiseta sport, con un zurcido6 a la altura de la tetilla izquierda. Y calzoncillos blancos.
Don Eladio no quería admitir la evidencia; pensó que adivinar su ropa íntima resultaba sencillo, pues muchas veces le había visto el chico sólo con ella. En cuanto al sobre, quizá su contenido fuera legible al trasluz7. Decidido a efectuar una prueba definitiva, fue a su habitación, sacó unos zapatos de la caja, metió en ella los más variados objetos y volvió al salón, dejándolo sobre la mesa.
Dime ahora el contenido de esta caja - pidió, con evidente zozobra8.
- ¡Menudo revoltijo9! - comentó, tan campante10, Crescencio -Un cepillo de dientes, y la corbata de rayas rojas y azules que sueles ponerte para ir a los toros y un tubo de pastillas casi vacío y un cuello duro ... y a ver ... tres reales de cuproníquel y seis monedas de diez céntimos.
Un sudor frío recorrió la frente del notario. - Entonces, es cierto ... -dijo en un susurro11, mientras se desplomaba12 en el sillón.
-Claro ; ya se lo expliqué a mamá hace días. Veo las cosas por dentro.
-¿Se lo has contado a alguien?
-¿A quién, si llevo una semana encerrado en casa?
-No debes decírselo a nadie, ¿entendido ? Cuando la situación se normalice, iremos a Barcelona, a que te reconozca el doctor Barraquer.
-¿Es que estoy enfermo?
-No, no se trata de una enfermedad ... Pero comprenderás que tu facultad de ver a través de los cuerpos opacos debe tener alguna explicación científica. Oye, hijo, toma un duro13 para el cine; puedes quedarte la vuelta.
-Gracias, papá ... - celebró Crescencio, tomando la moneda de plata -. Voy a arreglarme, que Rafa estará a punto de llegar ...
Cuando se quedaron solos, doña Benigna se agarró del brazo de su marido, y lloriqueando14 preguntó :
- ¿Tú crees que será grave?
- ¿Qué quieres que te diga ? Supongo que no; hay personas que tienen especialmente desarrollados algunos de sus sentidos y ése debe ser el problema del chico. A ver si la semana próxima podemos llevarte al especialista...Fernando VIZCAÍNO CASAS, Otoño caliente, 1997.
Notes :
1. El escribano, le notaire.
2. Taladrar, perforer.
3. Un sobre, une enveloppe.
4. Con desgana, sans entrain.
5. La tapa, la chemise.
6. Un zurcido, une reprise, un raccommodage.7. Al trasluz, par transparence.
8. La zozobra, l'angoisse.
9. El revoltijo, le fouillis.
10. Campante, décontracté.
11. Un susurro, un murmure.
12. Esplomarse, s'effondrer.
13. Un duro, cinq pesetas.
14. Lloriquear, pleumicher.
I COMPREHENSION DU TEXTE1. Precise quiénes son los protagonistas y qué problema surge.
2. ¿Cómo hizo don Eladio para comprobar lo de las sorprendentes facultades de¡ hijo
3. ¿Qué decisión acabó tomando el padre?II EXPRESSION PERSONNELLE1. Analice la manera de portarse de la madre a lo largo de la escena.
2. ¿Le parece verosímil tal anécdota? Justifique su parecer.III COMPETENCE LINGUISTIQUE1. "Voy a llamar a Rafael, para que venga a buscarme". Passez du style direct au style indirect en commençant par "Crescencio dijo que..."
2. "La criatura parece como si .... fenómeno". En vous inspirant du texte, vous construirez une phrase de votre choix en réutilisant la structure soulignée.
3. "El notario no pudo ... ... muchacho". Vous transposerez cette phrase dans un contexte au présent.
4. Vous traduirez depuis : "Cuando regresó"..., jusqu'à : "... lo miró con desgana".
Sujet de la série L, Amérique du Nord
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Compréhension écrite |
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Tío Olías - Pues mira,hijo, éste es uno de los libros, y ahí tengo los otros, con los que tú te harás un hombre de provecho.
El primero era un diccionario. "Aquí vienen todas las palabras que existen, sin faltar ni una". El segundo era un atlas: "Y aquí todos los lugares y accidentes del mundo", y el tercero una enciclopedia: "Y éste es el más extraordinario de los tres, porque trae por orden alfabético todos los conocimientos de la humanidad, desde sus orígenes hasta hoy. ¿Tú sabías que existía un libro así? Pues yo tampoco hasta hace tres años. Desde entonces lo estoy estudiando. Voy ya por la palabra "Aecio", que era un general romano que mató al conde Bonifacio en el año 432 y derrotó a Atila, rey de los hunos, en el 451, pero que fue asesinado por el rey Valentiniano 111, temeroso de su poder. Adelanto poco porque ya soy viejo y tengo mala memoria, y para aprender una cosa debo olvidar antes otra. Y luego está el atlas y el diccionario. Todos los días me aprendo cinco palabras nuevas y el nombre de algún río o una ciudad. Cuando pienso en la cantidad de cosas que podía saber a estas alturas si estos libros hubiesen caído en mis manos hace cincuenta años y tuviese entonces el espíritu que hoy me anima, no hay nada que pueda consolarme, porque sé que he equivocado1 mi vida, y eso ya no tiene remedio. Pero tú Gregorio, todo lo tienes a favor. Pareces enviado por el destino para reparar la burla que me hizo a mí, dándome pan cuando no tenía dientes. Así que ya sabes, desde mañana empezaremos con tu aprendizaje, porque no hay tiempo que perder".
Se volvió trabajosamente y, poniendo una mano sobre la cabeza de Gregorio, con la voz demudada2 por la solemnidad, proclamó
- Hijo, tú serás un gran hombre.
Así que todas las mañanas salían de casa a buena hora, y apenas se instalaban en el quiosco el tío abría la enciclopedia y ayudándose con un dedo, comenzaba a desgranar3 las palabras en sílabas claras y doctrinales, y nunca pasaban a otro artículo hasta que Gregario había memorizado bien el anterior. Luego trabajaban en el diccionario y por último se emparejaban4 a examinar el atlas. Habían empezado por Perú y estaban decididos a no cambiar de país hasta que fuesen capaces de viajar de memoria por él, nombrando sin error sus más leves5 accidentes geográficos. Comían en el quiosco, y regresaban a casa al anochecer.
Allí tenía lugar el último acto de la jornada pedagógica. Como era buen calígrafo, le enseñaba sus artes de amanuense6 .
Ya en la cama, le enseñaba acordes y rasgueos7 de guitarra o le refería la historia de los antiguos conquistadores, y sobre todo la epopeya de Alvar Núñez Cabeza de Vaca, cuyos hechos lo enardecían8 de tal modo que terminaba hablando a gritos, y a veces llorando de emoción. "Yo hubiera sido un buen conquistador de tierras", decía, "pero el destino me ha condenado a una época en que la única gran empresa se reduce a la conquista del puchero9. Pero, ¿te imaginas que tu tío hubiera descubierto un río? ¡Río Olías! O un mar interior: iMar de Olías! Entonces me reía yo de la muerte. Por eso tú, Gregorio, a ver si descubres algo, un virus o una ley. Te harían una estatua. Y lo que tienes que hacer entonces es acordarte de tu tío, y decir que yo fui tu maestro. Con esto me pagarás lo mucho que estoy haciendo por ti."
Algunas noches, el sueño sorprendía a Gregorio durante el relato, y su tío, que había empezado narrando vidas ejemplares, acababa perdido en el cuento de sus propias quimeras.
Luis LANDERO, Juegos de la edad tardía, 1989.
Notes :
1.Equivocar: (ici) rater.
2. Demudado: altéré.
3. Desgranar: égrener.
4. Emparejarse: se mettre à deux.
5.Leve: insignificante.6.El amanuense: l'employé aux écritures, le copiste.
7.Los rasgueos: les accords.
8.Enardecer: excitar.
9.El puchero: la marmite.
I COMPREHENSION DU TEXTE1. Completar brevemente la frase siguiente: "Si el tío Olías hubiera sabido que existían esas libros..."
2. ¿En qué consistía el aprendizaje de Gregorio?
3. ¿Para qué quería el tío Olías enseñar tantas cosas a Gregorio?II EXPRESSION PERSONNELLE1. ¿Qué piensa usted del aprendizaje al que somete Olías a su sobrino ?
2. Analizar la personalidad del tío Olías, valiéndose de los elementos del texto.VERSIONTraduire depuis : "Todos los días, me aprendo... " jusqu'à : "... Hijo, tu serás un gran hombre."
Sujet des séries ES-S, Métropole (septembre)
Série ES - S Coefficient 3
Compréhension écrite
6 Expression
8 Compétence linguistique
6
El descubrimiento de los privilegios El vagón tenía un cartel con letras negras colgado en un costado. Decía: MADRID. (...) David miró a su padre, que les hacía recomendaciones desde la ventanilla del vagón.
Mientras yo esté fuera, ya sabes, Joaquín se ocupará de todo -insistió, dirigiéndose a la madre. Luego se volvió a él: -Y tú, a ver si estudias y obedeces a mamá...
Era una costumbre del padre repetir muchas veces las cosas como si los que le rodeaban no acabaran de entenderle o diera por supuesto que nunca estaban atentos. O quizá temía que su presencia fuera tan necesaria que al marcharse debía dejarles arropados con sus advertencias1, cotas de malla barnizadas con la esencia misma de su protección. David percibía esa actitud responsable y sofocante del padre, y su respuesta era una mezcla de rebeldía y asentimiento2. Ahora, cuando el pitido del tren anunciaba la partida y los vagones empezaban a agitarse pesadamente, un nuevo sentimiento, desconocido, le trastornó3. El padre los abandonaba, se alejaba de ellos. Por vez primera la geometría familiar se deshacía y ellos quedaban desfondados4 en la base del triángulo, reducidos los dos a un simple ángulo, "dos rectas convergentes en un punto", se recitó David. (...)
Por eso ahora, cuando el padre desaparecía de su vista, arrebatado5 por el tren ruidoso y tambaleante, rumbo a Madrid "capital de España, enclavada en el centro geográfico de la península" , se sintió desvalido6 y los ojos se le llenaron de lágrimas. La madre le dio la mano y se la apretó con fuerza, y también ella, le pareció a David, se secaba disimuladamente el llanto. Al llegar a casa todo estaba vacío sin el padre y sin la promesa de que el padre llegaría más tarde dispuesto a cenar, charlar, exigir, acariciar, preparado para representar brillantemente su papel de columna vertebral del pequeño grupo.
Después de la cena, la madre le permitió quedarse más rato que otras veces, no le insistió para que se fuera a la cama como solía. "Me necesita pensó David para no estar tan sola." Se sintió a la vez orgulloso y exigente, porque si era mayor para una cosa debería serlo para todas, y aprovechó para pedir:
Mamá, déjame ir el domingo al puerto7 a esperar la llegada de la Vuelta8...
La madre había asentido distraída, a pesar de que en ocasiones parecidas nunca había permitido que él se fuera tan lejos con su bici.
Por un momento, saboreó9 la gozosa10 sensación de ser adulto, participar de aquella serie de pactos, condiciones, entregas y renuncias que marcaban la vida de los mayores. Paladeó9 el placer de poseer algo valioso que ofrecer y algo que reclamar. (...)
¿ Cuántos días estará papá en Madrid ?
No lo sé contestó la madre. Y suspiró.
David la contempló severamente. Su propia debilidad, la congoja11 de la despedida en la estación, habían desaparecido diluidas por el descubrimiento de los privilegios. Vagamente consideró las diferencias entre ser hombre y ser mujer
"Ellas son más cobardes", se dijo.
Con un tono sereno y firme, se dirigió a su madre:
Anímate, mamá. No es para tanto. Verás qué bien nos las arreglaremos...
Josefina R. ALDECOA, Porque éramos jóvenes, 1996.
Notes :
1. Arropados con sus advertencias: envueltos en sus recomendaciones.
2. El asentimiento, el acuerdo.
3. Trastornar, producir una emoción violenta.
4. Desfondados en la base del triángulo, privés de la base du triangle.5. Arrebatado, emporté.
6. Desvalido, sin protección.
7. El puerto, le col.
8. La Vuelta, la vuelta ciclista a España.
9. Saborear, paladear, savourer.
10. Gozosa, deliciosa.
11. La congoja, la pena y la angustia.
I COMPREHENSION DU TEXTE1. ¿Qué recuerdos conservó David de la despedida en la estación?
2. ¿ Cómo se portó la madre aquel día?
3. ¿Qué consecuencias tuvo para David la salida de su padre?
II EXPRESSION PERSONNELLE1. Apoyándose en ejemplos precisos sacados del texto, diga qué papel desempeñaba el padre en la familia.
2. Muestre Vd cómo evolucionaron los sentimientos y la actitud de David a lo largo del relato.
III COMPETENCE LINGUISTIQUE1. "Al Llegar a casa..." Remplacer la structure en gras par une toumure equivalente.
2. "No le insistió para que se fuera a la cama como solía". Mettre cette phrase au présent.
3. "¿Cuántos días estará papá en Madrid?
No lo sé contestó la madre."
Transcrire le dialogue au style indirect en commengant par : David le preguntó a su madre...
4. Compléter dans la logique du texte, en utilisant deux verbes différents : "El padre temía que David..."
5. Traduire depuis "La madre le dio la mano ...." jusqu'à "... del pequeño grupo".
Baccalauréat général, sujet de la série L, Métropole
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Compréhension écrite |
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Nacho1, el mago
A la memoria de mi joven amigo
Ignacio Martín Baró
asesinado en El Salvador2
Hace ya cinco o seis lustros3 cada vez que se aproximaba la fecha de cumpleaños de uno de nuestros hijos muy numerosos y de muy corta edad entonces, mi mujer llamaba por teléfono a casa de Paco Martín Abril. Hablaba con él o con Alicia, su mujer, y les preguntaba si su hijo Ignacio tendría compromiso4 para ese día. Ignacio, Nacho, nunca tenía compromiso o, si lo tenía, arreglaba las cosas para complacernos. Nacho era así, desprendido5, amable, condescendiente. Por entonces no tendría arriba de catorce años y se había ilusionado6 con el ilusionismo. Quería ser mago, prestidigitador, jugador de manos.
Los niños, la tarde de su debut, acogieron a Nacho Martín Baró con entusiasmo. Su imagen de prestidigitador resultaba conmovedora. Era un adolescente corpulento y el esmoquin de su padre le quedaba demasiado estrecho y las perneras de los pantalones excesivamente largas. Poco amigo de etiquetas8, Nacho llevaba torcida la corbata de lazo y por los bajos de los pantalones vueltos asomaban dos botazas embarradas9 con las que acababa de jugar al fútbol. Pero nada importaba nada. La maleta misteriosa que dejó un poco apartada de la mesa de operaciones redondeaba los ojos de los niños. Buen sicólogo, les hablaba durante los preparativos, con objeto de mantener vivo su entusiasmo. Pese a sus pocos años, Nacho era ya un virtuoso en los juegos con la baraja10. Pero tras una iniciación tan prometedora, llegaron los ejercicios complicados en los que no pasaba de ser11 un aprendiz. Extrajo de la misteriosa maleta una chistera plegada12, la desplegó, se apretó el lazo de la corbata, y empezó a meter pañuelos abigarrados dentro de ella. Pero, antes de llevar a cabo el primer movimiento de pasapasa, empezaron a volar palomas blancas de sus bolsillos, de las bocamangas, de los pantalones vueltos y Nacho, el mago, se reía, trataba de atraparlas, entre la algarabía13 de los chiquillos, mientras consciente de que la irrupción inoportuna de las aves no había estropeado la velada14, hacía brotar de sus manos cintas de colores, confetis, surtidores inagotables de serpentinas. Fue una tarde memorable y su éxito tan grande, que el pequeño festejado me dijo cuando Nacho cerró la puerta:
Es mejor mago que los del circo.
A lo que su hermana, sutil observadora, replicó un poco decepcionada:
Pero no usa zapatos de mago.Sensible, profundo, fraterno, abnegado, Nacho no abandonó nunca la carrera de mago ni se deshizo de sus botas de caminante. De renuncia en renuncia (dejó su casa, profesó15 en Villagarcía, marchó a El Salvador, adoptó la nacionalidad de este país, abrazó la causa de los desheredados) caminaba hacia la muerte elegida. Iba y venía:
El país es de16 cien familias. El pueblo se muere de hambre.Pero no cejaba17 , no perdía la fe ni la esperanza. Creía, como buen mago, en la transformación de los hombres. Confiaba. En su última visita, sus padres le sorprendieron solo, meditabundo, con la cabeza lejos de donde estaba:
En qué piensas, Nacho, te ocurre algo?
Él denegaba, sonriente. No le ocurría nada. Únicamente soñaba, preparaba la gran revolución, su mejor truco de ilusionista: convertir cien halcones18 en palomas y, mediante este ardid19, redimir20 a todo un pueblo. Él ignoraba que, a su regreso, le aguardaba la asechanza21 que terminaría con su vida y la de sus compañeros. Quiero creer que, en aquel momento desdichado, el cielo de la ciudad de San Salvador se poblaría de palomas blancas en homenaje a su gesto y a su memoria.Miguel Delibes, Pegar la hebra, Destino, 1990.
Notes :
1. Nacho: diminutivo de Ignacio.
2. El Salvador: país de Centroamérica.
3. Un lustro: período de 5 años.
4. Un compromiso: un engagement.
5. Desprendido: generoso, desinteresado.
6. Ilusionarse: entusiasmarse.
7. El esmoquin: le smoking.
8. Las etiquetas: ici, les tenues vestimentaíres de rigueur.
9. Las botazas embarradas: les grosses chaussures de sport pleínes de boue.
10. La baraja: le jeu de cartes.11. No pasaba de ser: no era más que.
12. Una chistera plegada: un chapeau haut de forme plié en accordéon.
13. La algarabía: ici, gritos de alegría.
14. Estropear la velada: gâcher la soirée.
15. Profesar: prononcer ses voeux, entrer dans un ordre religieux.
16. El país es de: el país pertenece a.
17. Cejar: renunciar.
18. Un halcón: un faucon.
19. Un ardid: une ruse.
20. Redimir: ici, salvar.
21. La asechanza: le guetapens.
I COMPREHENSION DU TEXTE1. ¿Cómo conoció el escritor a Nacho Martín ?
2. ¿En qué se nota que Nacho era «un aprendiz de mago» ?
3. ¿Qué estuvo haciendo Nacho en El Salvador ?
¿Qué le pasó al final ?
II EXPRESSION PERSONNELLE1. Analice el carácter y la personalidad de Nacho a lo largo del texto.
2. Aprecie el arte del escritor cuando evoca a Nacho en El Salvador.
III VERSIONTraduire depuis: "Creía, como buen mago ...", jusquà la fin " ... a su memoria".
Baccalauréat
général, sujet des séries ES - S,
Métropole
Le texte est identique à celui de la série L.
Mais la question 2 de "Expression personnelle" est différente,
ainsi que la totalité de "Compétence
linguistique".
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Compréhension écrite |
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Nacho1, el mago A la memoria de mi joven amigo
Ignacio Martín Baró
asesinado en El Salvador2Hace ya cinco o seis lustros3 cada vez que se aproximaba la fecha de cumpleaños de uno de nuestros hijos muy numerosos y de muy corta edad entonces, mi mujer llamaba por teléfono a casa de Paco Martín Abril. Hablaba con él o con Alicia, su mujer, y les preguntaba si su hijo Ignacio tendría compromiso4 para ese día. Ignacio, Nacho, nunca tenía compromiso o, si lo tenía, arreglaba las cosas para complacernos. Nacho era así, desprendido5, amable, condescendiente. Por entonces no tendría arriba de catorce años y se había ilusionado6 con el ilusionismo. Quería ser mago, prestidigitador, jugador de manos.
Los niños, la tarde de su debut, acogieron a Nacho Martín Baró con entusiasmo. Su imagen de prestidigitador resultaba conmovedora. Era un adolescente corpulento y el esmoquin de su padre le quedaba demasiado estrecho y las perneras de los pantalones excesivamente largas. Poco amigo de etiquetas8, Nacho llevaba torcida la corbata de lazo y por los bajos de los pantalones vueltos asomaban dos botazas embarradas9 con las que acababa de jugar al fútbol. Pero nada importaba nada. La maleta misteriosa que dejó un poco apartada de la mesa de operaciones redondeaba los ojos de los niños. Buen sicólogo, les hablaba durante los preparativos, con objeto de mantener vivo su entusiasmo. Pese a sus pocos años, Nacho era ya un virtuoso en los juegos con la baraja10. Pero tras una iniciación tan prometedora, llegaron los ejercicios complicados en los que no pasaba de ser11 un aprendiz. Extrajo de la misteriosa maleta una chistera plegada12, la desplegó, se apretó el lazo de la corbata, y empezó a meter pañuelos abigarrados dentro de ella. Pero, antes de llevar a cabo el primer movimiento de pasapasa, empezaron a volar palomas blancas de sus bolsillos, de las bocamangas, de los pantalones vueltos y Nacho, el mago, se reía, trataba de atraparlas, entre la algarabía13 de los chiquillos, mientras consciente de que la irrupción inoportuna de las aves no había estropeado la velada14, hacía brotar de sus manos cintas de colores, confetis, surtidores inagotables de serpentinas. Fue una tarde memorable y su éxito tan grande, que el pequeño festejado me dijo cuando Nacho cerró la puerta:
Es mejor mago que los del circo.
A lo que su hermana, sutil observadora, replicó un poco decepcionada:
Pero no usa zapatos de mago.Sensible, profundo, fraterno, abnegado, Nacho no abandonó nunca la carrera de mago ni se deshizo de sus botas de caminante. De renuncia en renuncia (dejó su casa, profesó15 en Villagarcía, marchó a El Salvador, adoptó la nacionalidad de este país, abrazó la causa de los desheredados) caminaba hacia la muerte elegida. Iba y venía:
El país es de16 cien familias. El pueblo se muere de hambre.Pero no cejaba17 , no perdía la fe ni la esperanza. Creía, como buen mago, en la transformación de los hombres. Confiaba. En su última visita, sus padres le sorprendieron solo, meditabundo, con la cabeza lejos de donde estaba:
En qué piensas, Nacho, te ocurre algo?
Él denegaba, sonriente. No le ocurría nada. Únicamente soñaba, preparaba la gran revolución, su mejor truco de ilusionista: convertir cien halcones18 en palomas y, mediante este ardid19, redimir20 a todo un pueblo. Él ignoraba que, a su regreso, le aguardaba la asechanza21 que terminaría con su vida y la de sus compañeros. Quiero creer que, en aquel momento desdichado, el cielo de la ciudad de San Salvador se poblaría de palomas blancas en homenaje a su gesto y a su memoria.Miguel Delibes, Pegar la hebra, Destino, 1990.
Notes :
1. Nacho: diminutivo de Ignacio.
2. El Salvador: país de Centroamérica.
3. Un lustro: período de 5 años.
4. Un compromiso: un engagement.
5. Desprendido: generoso, desinteresado.
6. Ilusionarse: entusiasmarse.
7. El esmoquin: le smoking.
8. Las etiquetas: ici, les tenues vestimentaíres de rigueur.
9. Las botazas embarradas: les grosses chaussures de sport pleínes de boue.
10. La baraja: le jeu de cartes.
11. No pasaba de ser: no era más que.
12. Una chistera plegada: un chapeau haut de forme plié en accordéon.
13. La algarabía: ici, gritos de alegría.
14. Estropear la velada: gâcher la soirée.
15. Profesar: prononcer ses voeux, entrer dans un ordre religieux.
16. El país es de: el país pertenece a.
17. Cejar: renunciar.
18. Un halcón: un faucon.
19. Un ardid: une ruse.
20. Redimir: ici, salvar.
21. La asechanza: le guetapens.
I COMPREHENSION DU TEXTE1. ¿Cómo conoció el escritor a Nacho Martín ?
2. ¿En qué se nota que Nacho era «un aprendiz de mago» ?
3. ¿Qué estuvo haciendo Nacho en El Salvador y quué le pasó al final ?
II EXPRESSION PERSONNELLE1. Analice el carácter y la personalidad de Nacho a lo largo del texto.
2. ¿Le parece un buen homenaje a la memoria de Nacho este texto de Miguel Delibes? ¿Por qué?
III COMPETENCE LINGUISTIQUE1. Remplacer chacune des structures soulignées par une tournure équivalente:
a) Por entonces no tendría arriba de catorce años.
b) Pese a sus pocos años.
2. "Extrajo de la misteriosa maleta une chistera plegada, la desplegó, se apretó el lazo de la corbata, y empezó a meter pañuelos abigarrados dentro de ella." Transposer cette phrase à la 1re personne du singulier du passé simple.
3. "¿En qué piensas, Nacho, te ocurre algo? Transcrire cette phrase au style indirect en commençant par: "Sus padres le preguntaon a Nacho "
4. Traduire depuis le début, "Hace ya cinco o seis lustros " jusqu'à : " para ese día".
Baccalauréat général, sujet de la série L, Antilles - Guyane
Série L Coefficient 4
Compréhension écrite
Expression14 Traduction
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Cómo me hice escritora No puedo saber exactamente cómo empecé a escribir, porque siendo aún muy niña tenía unos cinco años ya cogía una hoja de papel, la doblaba en cuatro, le colocaba el hierrecillo1 que sujetaba las páginas del periódico ABC, y escribía un cuento. También hacía yo misma las ilustraciones, porque me gustaba mucho dibujar y pintar. Siempre pensé que sería escritora, pero confieso que durante un tiempo mi gran ilusión hubiera sido poder llegar a ser payaso2. ¡Cómo influyeron para esto los carros de titiriteros3 que llegaban al pueblo! Cada vez que oigo la trompeta y el tambor, tal como se anunciaban ellos, siento en la espalda el mismo cosquilleo4 de entonces. Todos los seres que salen a un escenario, que cuentan historias, que representan algo, me han fascinado.
Nací el 26 de julio de 1926. Mi familia pertenecía a la burguesía media española, y mi infancia fue feliz. Hasta la guerra civil viví, pues, encerrada en una especie de campana de cristal, refugiada en algo que prodría llamar «mi país», al que difícilmente entraban los demás. Tenía mi teatro de marionetas, mi muñeco negro, y, durante los meses de verano, la casa de las montañas, y el campo. Los árboles, el río, los bosques, los campesinos, eran mi paisaje y mis amigos. Muchos de estos campesinos, hombres, mujeres y niños que allí conocí, fueron después personajes de mis libros (...) Una gran huella dejaron en mí, ellos y aquellos niños salvajes, maltratados por la vida, precozmente endurecidos. Son uno de mis recuerdos más vivos y lejanos. Los llamábamos «los chicos», y nos invadían de terror, a mí y a mis hermanos, por la leyenda de sus fechorías5. Eran los sucios muchachos descalzos, con las rodillas llenas de cicatrices. Se acercaban a los muros de nuestra casa, armados con piedras, acechándonos. Eran los «malos», a quienes mirábamos temerosamente entre las rendijas del muro, a quienes nos prohibían severamente acercarnos. Cierto día un muchacho brutal, hijo del administrador y perteneciente a nuestro bando, cogió desprevenido a uno de aquellos pequeños «diablos» y nos lo trajo a rastras6 dentro del prado de nuestra casa, donde jugábamos. Allí, en nuestra presencia, le golpeó hasta hacerle sangre, diciendo: «¿Veis? Este es uno de esos que tanto miedo os dan. Ahora se le quitarán las ganas de apedrearos cuando estáis jugando». Recuerdo muy vivamente la escena, tal como la vi entonces. El «chico» estaba allí, cerca de nosotros, más menudo de lo que parecía de lejos, con su pelo largo quemado por el sol y los anchos pómulos morenos; con un hilillo rojo7 desde la nariz a la boca. Y recuerdo, sobre todo, entre los desgarrones de la chaquetilla, su espalda estrecha, con los omóplatos como alones8. Algo se removió dentro de mí, viéndole; algo que tal vez no era piedad sino rebelión. Y cuando todos se fueron y le dejaron tendido en la hierba, intentando incorporarse sobre los codos, y no podía apartarme de su lado, ni dejar de mirar sus piernas y sus manos precozmente duras, que no tenían nada de infantil, y que sin embargo me hacían pensar con un raro dolor: «¡Si solamente es un niño! ¡Un niño como otro cualquiera de nosotros!» Acaso fue entonces la primera vez que tuve conciencia de la gran injusticia de la vida nuestra. La guerra civil ejerció una influencia decisiva en mi vocación de escritora. Cuando estalló, aún no había cumplido los diez años de edad. De la noche a la mañana el mundo cambió a nuestro alrededor, y aquella paz en que vivía se agrietó9 de arriba abajo. La muerte y la crueldad tomaron cuerpo, ya no eran una vaga idea. Con aquella misma sensación de rebeldía que experimenté ante algo que creía injusto, cuando contemplé la espalda del chico maltratado, se me reveló de pronto el reverso de aquel mundo que se me había ocultado, al que sólo se aludía para condenarlo anticipadamente.Ana María Matute, Casa de juegos prohibidos, 1997.
Notes :
1. el hierrecillo, une sorte dagrafe.6. a rastras, en le traînant.
2. el payaso , le clown.
7. un hilillo rojo, un filet de sang.
3. los titiriteros, les montreurs de maríonnettes.
8. omóplatos como alones, omoplates saillantes.
4. el cosquilleo, le frémissement.
9. agrietarse, se fissurer.
5. una fechoría, un crime.
I COMPREHENSION DU TEXTE(Conteste brevemente)
1. ¿A qué medio social pertenecía la narradora?
2. Cuando era niña, ¿cómo escapaba de la realidad?
3. ¿Cómo tuvo conciencia de «la gran injusticia de la vida nuestra»?
II EXPRESSION PERSONNELLE1. Analice las experiencias que influyeron en la vocación de la narradora.
2. «Mi infancia fue feliz....... encerrada en una especie de campana de cristal». Comente esta frase y diga lo que le sugiere.
III TRADUCTIONTraduire depuis «La guerra civil ejerció » jusqu'à la fin du texte.
Baccalauréat général, sujet des séries ES - S, Antilles - Guyane
Le texte est identique à celui de la série L, de même que Compréhension et Expression personnelle. Ce sujet comporte une Compétence linguistique.
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Compréhension écrite |
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Expression |
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Compétence linguistique |
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Cómo me hice escritora No puedo saber exactamente cómo empecé a escribir, porque siendo aún muy niña tenía unos cinco años ya cogía una hoja de papel, la doblaba en cuatro, le colocaba el hierrecillo1 que sujetaba las páginas del periódico ABC, y escribía un cuento. También hacía yo misma las ilustraciones, porque me gustaba mucho dibujar y pintar. Siempre pensé que sería escritora, pero confieso que durante un tiempo mi gran ilusión hubiera sido poder llegar a ser payaso2. ¡Cómo influyeron para esto los carros de titiriteros3 que llegaban al pueblo! Cada vez que oigo la trompeta y el tambor, tal como se anunciaban ellos, siento en la espalda el mismo cosquilleo4 de entonces. Todos los seres que salen a un escenario, que cuentan historias, que representan algo, me han fascinado.
Nací el 26 de julio de 1926. Mi familia pertenecía a la burguesía media española, y mi infancia fue feliz. Hasta la guerra civil viví, pues, encerrada en una especie de campana de cristal, refugiada en algo que prodría llamar «mi país», al que difícilmente entraban los demás. Tenía mi teatro de marionetas, mi muñeco negro, y, durante los meses de verano, la casa de las montañas, y el campo. Los árboles, el río, los bosques, los campesinos, eran mi paisaje y mis amigos. Muchos de estos campesinos, hombres, mujeres y niños que allí conocí, fueron después personajes de mis libros (...) Una gran huella dejaron en mí, ellos y aquellos niños salvajes, maltratados por la vida, precozmente endurecidos. Son uno de mis recuerdos más vivos y lejanos. Los llamábamos «los chicos», y nos invadían de terror, a mí y a mis hermanos, por la leyenda de sus fechorías5. Eran los sucios muchachos descalzos, con las rodillas llenas de cicatrices. Se acercaban a los muros de nuestra casa, armados con piedras, acechándonos. Eran los «malos», a quienes mirábamos temerosamente entre las rendijas del muro, a quienes nos prohibían severamente acercarnos. Cierto día un muchacho brutal, hijo del administrador y perteneciente a nuestro bando, cogió desprevenido a uno de aquellos pequeños «diablos» y nos lo trajo a rastras6 dentro del prado de nuestra casa, donde jugábamos. Allí, en nuestra presencia, le golpeó hasta hacerle sangre, diciendo: «¿Veis? Este es uno de esos que tanto miedo os dan. Ahora se le quitarán las ganas de apedrearos cuando estáis jugando». Recuerdo muy vivamente la escena, tal como la vi entonces. El «chico» estaba allí, cerca de nosotros, más menudo de lo que parecía de lejos, con su pelo largo quemado por el sol y los anchos pómulos morenos; con un hilillo rojo7 desde la nariz a la boca. Y recuerdo, sobre todo, entre los desgarrones de la chaquetilla, su espalda estrecha, con los omóplatos como alones8. Algo se removió dentro de mí, viéndole; algo que tal vez no era piedad sino rebelión. Y cuando todos se fueron y le dejaron tendido en la hierba, intentando incorporarse sobre los codos, y no podía apartarme de su lado, ni dejar de mirar sus piernas y sus manos precozmente duras, que no tenían nada de infantil, y que sin embargo me hacían pensar con un raro dolor: «¡Si solamente es un niño! ¡Un niño como otro cualquiera de nosotros!» Acaso fue entonces la primera vez que tuve conciencia de la gran injusticia de la vida nuestra. La guerra civil ejerció una influencia decisiva en mi vocación de escritora. Cuando estalló, aún no había cumplido los diez años de edad. De la noche a la mañana el mundo cambió a nuestro alrededor, y aquella paz en que vivía se agrietó9 de arriba abajo. La muerte y la crueldad tomaron cuerpo, ya no eran una vaga idea. Con aquella misma sensación de rebeldía que experimenté ante algo que creía injusto, cuando contemplé la espalda del chico maltratado, se me reveló de pronto el reverso de aquel mundo que se me había ocultado, al que sólo se aludía para condenarlo anticipadamente.Ana María Matute, Casa de juegos prohibidos, 1997.
Notes :
1. el hierrecillo, une sorte dagrafe.6. a rastras, en le traînant.
2. el payaso , le clown.
7. un hilillo rojo, un filet de sang.
3. los titiriteros, les montreurs de maríonnettes.
8. omóplatos como alones, omoplates saillantes.
4. el cosquilleo, le frémissement.
9. agrietarse, se fissurer.
5. una fechoría, un crime.
I COMPREHENSION DU TEXTE(Conteste brevemente)
1. ¿A qué medio social pertenecía la narradora?
2. Cuando era niña, ¿cómo escapaba de la realidad?
3. ¿Cómo tuvo conciencia de «la gran injusticia de la vida nuestra»?
II EXPRESSION PERSONNELLE1. Analice las experiencias que influyeron en la vocación de la narradora.
2. «Mi infancia fue feliz....... encerrada en una especie de campana de cristal». Comente esta frase y diga lo que le sugiere.
III COMPETENCE LINGUISTIQUE1. « Cada vez que oigo la trompeta y el tambor, siento en la espalda el mismo cosquilleo». Mettre la phrase au passé.
2. «¿Veis? Este es uno de esos que tanto miedo os dan. Ahora se le quitarán las ganas de apedrearos cuando estáis jugando». Réécrire ces phrases en imagínant que le personnage s'adresse á un seul enfant.
3. «Recuerdo muy vivamente la escena». Réécrire la phrase en remplaçant la forme soulignée par une forme de sens équivalent.
4. «No era piedad sino rebelión». lmiter la construction soulignée dans une phrase personnelle respectant la logique du texte.
5. Traduire depuis «Siempre pensé... », jusquà « llegaban al pueblo»
Baccalauréat technologique, Métropole
Sujet commun aux séries SMS - STI - STL - STT (CG et IG) et LV1 renforcée, séries STT (ACA et ACC)
Durée 2 heures
Coefficient 2 Compréhension du texte
12 points Expression personnelle
8 points
LOS EXTRANJEROS Los veo lentos y pacientes, en la cola muy larga, ocupando la acera de la calle donde está la comisaría, apoyándose en las fachadas o en los coches, sentados algunos en los escalones, aguardando1 no sé qué, casi todos con carpetas en las que deben de guardar los preciados documentos que se les exigen, las credenciales2, los certificados, las identificaciones, las fotografías, conversando en grupos donde se escuchan lenguas y acentos de lugares muy lejanos, callados muchos de ellos, severos, solitarios, con la soledad tan grave del extranjero o del refugiado, con la desconfianza del que conoce la persecución, del que posee una experiencia triste de calabozos3 y fronteras.
Voy calle abajo, por la acera contraria, y al verlos me descubro de pronto en mi condición tan confortable de ciudadano4 del país donde vivo, de portador de una cara y de una identidad en las que nunca pienso, pero que constituyen un privilegio al que esos hombres y esas mujeres aspiran, muchos de ellos inalcanzablemente5, porque cuando la cola avance por fin y les llegue su turno y enseñen todos los papeles que llevan no se sabe cuánto tiempo atesorando6, habrá alguien que los mire moviendo negativamente la cabeza y que estampe algo con un sello de caucho7 al pie de un formulario y los condene de nuevo a ser lo que son ahora mismo, extranjeros o apátridas. [ ]
A quienes se parecen es a los emigrantes de la generación de mis padres y de mis abuelos, a los campesinos que escapaban del hambre y de la esclavitud de la tierra con sus trajes oscuros y sus maletas de cartón, que miran en las fotos con los mismos ojos profundos de expectativa y desamparo8 que ahora se quedan mirándome cuando paso junto a la cola de la comisaría. Con esa misma paciencia viajaron en bodegas9 de barcos y en vagones eternos, con la misma mezcla de obstinación y añoranza10 hicieron cola para solicitar una credencial o un puesto de trabajo, sobrevivieron rodeados por gentes pálidas y frías que los miraban con desdén o con hostilidad, se habituaron a vivir en ciudades con cielos bajos y oscuros, aprendieron a distinguir una por una las palabras de idiomas que al principio les habían parecido tan impenetrables como los trazados de las calles o de los túneles y los andenes de las estaciones a las que habían llegado muertos de frío y sueño en amaneceres invernales.
En esta calle que para mí no tiene nada de exótica, en la mañana ordinaria y laboral, los extranjeros son una presencia populosa, una invasión tranquila y plural de caras, de idiomas, de biografías. Les doy la bienvenida en silencio, les deseo que se queden, que su presencia haga más plural y más abierto el mundo en el que vivo. Cualquiera de ellos, íntimamente, es mi compatriota. Cualquier día también yo puedo verme convertido en un extranjero.
Antonio Muñoz Molina, El País semanal, Agosto 1998.
Notes
1. aguardar, esperar.
2. las credenciales, ici, les papiers.
3. el calabozo, le cachot, la prison.
4. ciudadano, citoyen.
5. muchos de ellos inalcanzablemente, pour la plupart d'entre eux en vain.
6. los papeles que llevan no se sabe cuánto tiempo atesorando, tous les papiers qu'ils accumulent précieusement depuis on ne sait combien de temps.7. estampar con un sello de caucho, marquer d'un coup de tampon.
8. el desamparo, la détresse.
9. las bodegas (de un barco), les cales (d'un bateau).
10. la añoranza, la nostalgia.
I COMPREHENSION ECRITE1. ¿Qué sentimientos experimentan los extranjeros que esperan delante de la comisaría y por qué ?
2. ¿Cómo los mira el narrador?
3. Traduire depuis : «Les doy la bienvenida....... » jusqu'à : « ... es mi compatriota ».II EXPRESSION PERSONNELLE
1. ¿Cómo evoca el autor la vida de los emigrantes de la generación de sus padres o de sus abuelos? ¿En qué se parece a la vida de los extranjeros de hoy día?
2. ¿Qué comentario le sugieren estas dos frases del texto :«... mi condición tan confortable de ciudadano de un país»?
«Cualquier día también yo puedo verme convertido en un extranjero»?
Baccalauréat technologique, Antilles - Guyane
Sujet commun aux séries SMS - STI - STL - STT (CG et IG) et LV1 renforcée, séries STT (ACA et ACC)
Durée 2 heures
Coefficient 2 Compréhension du texte
12 points Expression personnelle
8 points
El Paracaidista1 La ambición de un hombre puede ser infinita. La del sastre2 de mi pueblo tenía la forma de un paracaídas.
Todos los años, durante los festejos3 patrios, se presentaba a la comisión municipal ofreciendo sus servicios de paracaidista. Lo oían como quien oye llover: con esa burla mezclada de tristeza con que la buena gente trata a los tontos y a los locos. El sastre volvía a su casa, con el paracaídas de seda bajo el brazo, y esperaba otra oportunidad.
Por fin, cuando el pueblo celebró su Centenario, el sastre volvió a presentarse a la comisión de festejos. Por broma4 por cansancios, la comisión aceptó su pedido. Un aviador joven del Aeroclub, se ofreció a acompañarlo en la aventura. Durante la semana previa6 al lanzamiento, los muchachos del pueblo tuvieron motivo de diversión: visitar al sastre, llamarlo Jorge Newbery, o, como motejó7 el más joven: El Astronauta. Mi sastre soportó las bromas con estoicismo y siguió cosiendo su paracaídas.
Así llegó el día del festejo. Todo el pueblo se dio cita en el Aeroclub. Por primera vez, en tantos años, miraron al sastre con un poco de respeto. Hasta entonces, como es natural, habían pensado que un sastre es un sastre, y un paracaidista un paracaidista. El sastre (el paracaidista, quiero decir) subió al avión. El aparato despegó8 limpiamente. Después trepó hasta las nubes. Pasaron los segundos, los minutos, el tiempo en que el sastre dejó de ser el sastre para nosotros y transformarse, ahora sí, en un paracaidista. Porque ya descendía, primero velozmente, y luego lento y majestuoso, sobre el campo. Corrieron los jóvenes, las motonetas, los autos, los sulkies, las mujeres, los niños, yo, todos todos corrimos a recibir al héroe. Los más entusiastas lo levantaron en andas9.
Entonces descendió el avión. El joven que conducía se acercó a nuestro héroe. «¡Imbécil! -le gritó- ¡Cobarde10! ¡Tuve que empujarlo para que se largara!». Todos callamos porque el paracaidista (quiero decir el sastre) era uno de los nuestros. Nada respondió él, que, con el paracaídas bajo el brazo, abandonó la fiesta.
Esa noche, mientras se encendían los fuegos artificiales en la plaza, otra hoguera se levantó en la orilla del pueblo. Cuando llegamos, era tarde. Ardían los viejos figurines y los paracaídas que flotaban entre las llamas, como fantasmas, como flores blancas.Pedro Orgambide (argentino), Historias con tangos y corridos, 1976.
Notes :
1. el paracaidista, le parachutiste.
2. el sastre, le tailleur.
3. los festejos, les fêtes.
4. la broma, la plaisanterie.
5. el cansancio, la lassitude.
6 previo, anterior.7. motejar, affubler d'un surnom désobligeant.
8. despegar, décoller.
9. levantar en andas, porter en triomphe.
10. cobarde, lâche.
11. que, ici = et.
I COMPREHENSION DU TEXTE1. ¿Cuál era la ambición del sastre? ¿Cómo intentaba concretarla
2. ¿Cómo se desarrolló el salto visto por los espectadores?
3. ¿Correspondía a la realidad esta visión?
4. Traduire : depuis Entonces descendió el avión... » jusqu'à « ... abandonó la fiesta».
II. EXPRESSION PERSONNELLE1. Estudie y comente las sucesivas actitudes de la gente ante el sueño del sastre.
2. A su parecer, ¿por qué abandonó la fiesta el sastre?